La memoria oral juega un papel importante para fortalecer la identidad de los grupos sociales y contribuye a la valoración de su patrimonio colectivo, difundiendo los aportes de personas del común, las cuales usualmente no son tenidas en cuenta como actores sociales de la historia local. Mara Betancur Indagando sobre diferentes aspectos de la memoria oral en Pensilvania (Caldas) me topé - como diría don Quijote - con Jesús María Betancur López, más conocido como Mara Betancur, nacido en una vereda de Pensilvania y radicado en Bogotá hace cerca de 15 años. Desde pequeño, Mara desarrolló la habilidad de recitar poesías, unas de autores conocidos, pero la ayoría de autores anónimos, de esas que se transmiten oralmente y no han sido publicadas en los libros. Dejemos que el mismo Mara nos cuente algunos aspectos de su vida: "Nací en la vereda Palacios, al pie del cerro Morrón de Pensilvania, en una pequeña finca cafetera propiedad de mis padres. Viví algunos años en la vereda San Pablo en cuya escuela cursé hasta tercero de primaria. Después de alargarme los pantalones, acontecimiento que implicaba, para los jóvenes de aquella época, la primera "rasca" y el alejarse de la familia durante un tiempo en busca de aventuras, regresé a la casa paterna y continué acompañando a mi padre en los trabajos del campo. Posteriormente formé un hogar en el cual criamos doce hijos. Desde muy niño sentí que la lectura era para mí una necesidad, para satisfacerla obtenía libros prestados con amigos y familiares y devoraba cuanto periódico o folleto llegaba a mis manos. En mi familia tuvimos gran afición por el teatro y en compañía de mis hermanas, organizamos en la vereda un grupo con el cual montamos varias obras que presentábamos a nuestros vecinos y en veredas cercanas". La gran miseria humana fue la primera poesía que se aprendió a los 9 años. Ésta se difundió en Colombia después de la muerte de su autor, el poeta Gabriel Escorcia Gravini, de Soledad (Atlántico), quien falleció en su ciudad natal en 1920 víctima de la lepra. Cuenta Mara que adquirió el poema en Pensilvania con un vendedor de medicamentos populares, quien entregaba un folleto con poesías al que comprara uno de sus productos. Hoy a sus 86 años, Mara recuerda ésta y muchas otras poesías, con la misma precisión de los años 50 y 60 cuando las declamaba en la plaza principal de Pensilvania, especialmente en las fiestas del campesino, cuando lo invitaban a compartir tarima con personajes como el indio Rómulo. |