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Nace en el punto denominado Berlín, en el respaldo de la cordillera Miraflores, sus pocas aguas se deslizan suavemente por entre rastrojeras y mangas llenas de verdor.
La primera fuente que recibe es la de El Popal; la segunda La Cabaña y la tercera El Dorado, antes de semicirdundar la ciudad.
El río besa con sus remansos y remolinos los asentamientos de Piamonte, circundando luego el pueblo de su nombre, desde donde se siente rumorar en las noches de invierno al aumentar sus caudales. En sus riberas de trecho en trecho prosperan los guaduales, proliferan los carrizales y aumentas sus caudales al unirse a sus aguas las vertientes de El Centro, Los Jazmines, Guayabal, San Antonio, San Lorenzo, San Miguel, San Juan, El Diablo, Delgaditas y las Brujas.
Saltando por entre acantilados y rocas salientes de su lecho, va formando saltos, remansos, remolinos y espumas viajeras que se deslizan burbujeando al rumor ahuecado de sus bulliciosas aguas, las cuales se alejan buscando las aguas del mar. Pasa precipitado por las profundidades de Morrón, llegando a los encuentros uniéndose en su ímpetu viajero a las aguas de El Salado, caminando ya mezclado hasta los caudales del Tenerife y luego al río La Miel. Un pueblo de históricas costumbres Tomo II Miguel Angel Aristizábal Carvajal Página 37 |